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Simulan el cerebro completo de una mosca en un entorno digital

La Singularidad ya no pertenece solo a las máquinas.

Durante décadas, la emulación de cerebro completo fue la gran promesa paralela a la inteligencia artificial: copiar un cerebro biológico, neurona por neurona, sinapsis por sinapsis, y ejecutarlo. Hoy, por primera vez, Eon Systems presenta lo que podría ser la primera emulación de cerebro completo del mundo capaz de generar múltiples comportamientos.

En 2024, el científico Philip Shiu publicó en Nature un modelo computacional del cerebro completo de la mosca Drosophila melanogaster, con más de 125.000 neuronas y 50 millones de conexiones sinápticas.

El modelo predecía comportamientos motores con un 95% de precisión, pero tenía un problema: era un cerebro sin cuerpo.

Ahora ese cerebro tiene cuerpo. La demostración integra la emulación cerebral basada en conectoma de Eon con un cuerpo de mosca simulado físicamente en MuJoCo.

Este articulo de la plataforma X explica con detalle exactamente como es que se logró esta hazaña

El resultado: comportamientos distintos y reales impulsados por la dinámica propia de los circuitos del cerebro emulado. La señal sensorial entra, la actividad neural se propaga por el conectoma completo, las órdenes motoras salen y un cuerpo físico las ejecuta. Por primera vez, se cierra el bucle completo de percepción a acción en una emulación de cerebro entero. Esto no es un avance incremental, es un umbral cualitativo.

Proyectos anteriores modelaban cerebros sin cuerpo o cuerpos sin cerebro. Nadie había logrado antes que un cerebro emulado completo, derivado de un conectoma biológico real, controlara un cuerpo simulado físicamente.Las implicaciones son enormes. La misión de Eon es escalar hacia la emulación completa del cerebro de un ratón (unos 70 millones de neuronas) y, eventualmente, hacia el cerebro humano.

Si un cerebro de mosca ya puede cerrar ese bucle sensoriomotor, la pregunta para el ratón es de escala, no de concepto.Lo que ves en el video no es una animación ni una política de aprendizaje por refuerzo imitando la biología.

Es una copia de un cerebro biológico, conectado neurona a neurona a partir de datos de microscopía electrónica, corriendo en simulación y moviendo un cuerpo.

  • No es aprendizaje por refuerzo.
  • No es una IA entrenada para imitar comportamiento.
  • Es una copia funcional de un cerebro biológico operando en simulación.

Y aquí es donde deja de sonar a laboratorio… y empieza a sonar a Black Mirror.

En el episodio White Christmas de Black Mirror, una conciencia humana es copiada digitalmente y colocada dentro de un sistema artificial para controlar un entorno. La copia piensa, percibe el tiempo y desarrolla experiencias propias, aunque solo exista como software.

Lo que demuestra esta emulación podría ser precisamente el primer paso hacia eso.

Hasta ahora:

  • Teníamos IA sin cerebro biológico.
  • Teníamos modelos neuronales sin cuerpo.
  • Teníamos simulaciones físicas sin mente.

Y cuando un sistema puede percibir, procesar y actuar mediante la dinámica interna de un cerebro real, surge una pregunta incómoda:

¿En qué punto deja de ser simulación y empieza a ser experiencia?

Hoy es una mosca.
El siguiente objetivo declarado es un ratón (~70 millones de neuronas).
Después, eventualmente, el cerebro humano.

El salto ya no es conceptual, sino de escala computacional.

Si un cerebro emulado puede generar comportamiento autónomo al interactuar con un entorno, entonces las ideas que Black Mirror planteaba —copias digitales, conciencias ejecutándose en sistemas, identidades separadas del cuerpo biológico— dejan de ser especulación narrativa y comienzan a convertirse en problemas de ingeniería.

La singularidad, en este contexto, no sería cuando las máquinas piensen como humanos.

Sería cuando los humanos puedan ejecutarse como máquinas.

Y quizá el detalle más inquietante no es que podamos construir una mente artificial, sino que podríamos descubrir que una mente biológica… siempre fue reproducible.